LAS OPCIONES ANTE LAS CUALES NOS ENCONTRAMOS CON VISTAS AL FUTURO.
Esta plática quiero articularla en tres partes:
-
En la primera quiero informar acerca
de la situación estadística actual de la comunión.
- En
la segunda explicaré los pasos seguidos hasta que la Jerarquía Eclesiástica Romana decidió declarar la ruptura
de la comunión con nosotros.
- Finalmente
quiero plantearles las diferentes opciones ante las cuales nos enfrentamos con vistas al futuro.
1. Situación estadística actual de la comunión.
- Considero que el último año, a pesar de las dificultades
y críticas que se han sufrido, ha sido altamente positivo para nuestra Comunión.
- Actualmente contamos: Con siete sacerdotes. Cuatro de nosotros parte de la Comunidad Nazaret y, por lo mismo, al servicio itinerante
de las Comunidades y los otros tres, aunque son parte de la Comunión, están dedicados a apostolados específicos que tenían
antes de unirse a la Comunión. Tenemos un diácono y veintiséis seminaristas en
proceso de formación, así como numeroso candidatos que están decididos a incorporarse a la formación próximamente.
- El número de comunidades asciende a unas 400
y estimamos que el número de miembros es aproximadamente de 175,000. Hay 25 regiones
(tres más que el año pasado).
- Considero que, aunque no hemos tenido un crecimiento
tan acelerado en el número de regiones, sí ha habido un crecimiento sostenido en el número de miembros de cada comunidad. En algunos casos el número de miembros incluso se ha duplicado.
- Los últimos acontecimientos provocados por la
decisión de la Jerarquía Eclesiástica Romana de declararnos fuera de la Comunión con ellos y la consecuente publicidad que
se ha hecho, lejos de crear desaliento o crisis en la Comunión, parece estar creando un fortalecimiento en las Comunidades,
las cuales ahora se sienten con más estabilidad, ante la decisión que hemos hecho de seguir adelante con nuestro ministerio
y con más libertad para ir siguiendo el impulso del Espíritu en cada momento.
- Además, en los pocos días que han pasado desde
las declaraciones de la Jerarquía, hay múltiples comunidades que han hecho alianza en Quiché y Huehuetenango y están en proceso
de hacer alianza otras en Alta Verapaz.
2. Pasos seguidos en el proceso que desembocó en la decisión
de la Jerarquía Eclesiástica Romana de declarar la ruptura de la comunión con nosotros.
- Me parece que en el Comunicado que fue distribuido
el 19 de Agosto y del que les damos una copia actualmente, en su versión final y amplia, se resumen los pasos seguidos hasta
la fecha de publicación del mismo Comunicado, el 15 de Agosto. Por lo mismo no
repetiré esos hechos y les pido que los revisen en el comunicado.
- El Cardenal Quezada Toruño me convocó para una
reunión en la Nunciatura para el cinco de Septiembre del corriente. En la misma
se me comunicó que el Vaticano había dado autorización para que nos devolviera todos los privilegios sacerdotales que teníamos,
a cambio de que abandonáramos a las Comunidades que atendemos y que hacen parte de la Comunión. Y, si no aceptábamos este
ofrecimiento, se tenían instrucciones de declararnos fuera de la comunión con la Jerarquía Eclesiástica Romana.
- Sin vacilar y, como fruto de un discernimiento
que hemos venido haciendo todos a lo largo de muchos años, manifesté que aunque no era nuestra intención romper nuestra comunión
con la sede de Pedro y a pesar de que nos seguiríamos sintiendo en plena comunión con el Papa y con toda la Iglesia, preferíamos
perder todos los privilegios y que se nos declarara fuera de la comunión con la Jerarquía Eclesiástica Romana, antes que traicionar
la misión que el Señor nos ha confiado y el compromiso que, después de un profundo discernimiento espiritual, hicimos con
cada una de las comunidades que hacen parte de la Comunión.
- Como resultado, el 2 de Octubre, el Cardenal
Quezada emitió el decreto declarando la excomunión.
- Consideramos que no era necesario dar ningún
aviso ni explicación a las comunidades, pues ya desde el comunicado de Agosto, nosotros habíamos expresado nuestra determinación
de seguir con nuestro ministerio y habíamos aceptado sin apelación la decisión que sabíamos había sido ya tomada y que, sin
embargo, no encontraban la manera de formularla y de publicarla.
- Solo para recordar lo que efectivamente significa
la excomunión y reafirmar la validez sacramental de todos los sacramentos que celebramos, quiero expresarles algunas informaciones
que se encuentran en el Comunicado y que abordamos en la Asamblea del año pasado:
- Del Comunicado del 15 de Agosto 2006 (n. 3b-5)
La excomunión únicamente significa que la Jerarquía Eclesiástica
declara que no estamos en comunión con ellos y, eso quiere decir, que no estamos bajo su jurisdicción ni bajo su autoridad
y que, por lo mismo, no podemos celebrar los sacramentos ni ejercer el ministerio en nombre de ellos.
Se trata de una medida
meramente canónica o jurídica Desde el punto de vista espiritual, la excomunión no cambia en nada ni la relación que tenemos con Jesucristo y con su Santo Espíritu ni nuestra plena pertenencia e íntegra comunión
con la Iglesia Una, Santa y Católica, como Cuerpo Místico de Cristo.
Desde el
punto de vista sacramental, tampoco se ve afectada ni la validez de nuestra ordenación sacerdotal, ni la validez sacramental
de los sacramentos que celebramos. Lo único que se ve afectado es la validez canónica o jurídica de los sacramentos. Esto quiere decir que, a través de los sacramentos se sigue comunicando la gracia
eficaz y la efusión del Espíritu Santo, aunque la Jerarquía Eclesiástica no reconozca su validez jurídica.
Por otra parte, nosotros nos seguimos sintiendo en plena comunión espiritual y existencial con toda la Iglesia, es
decir: con el Papa, con los obispos, con los sacerdotes, los pastores, ministros y servidores, así como con todo el Pueblo de Dios, congregado en la diversidad de comunidades
y denominaciones a través de todo el mundo. El hecho de que la Jerarquía Eclesiástica
declare la ruptura de la comunión con nosotros, no quiere decir que nosotros rompamos la comunión con ellos. Les seguimos
amando y oramos por ellos, para que cumplan plenamente la voluntad de Dios.
- Termino esta segunda parte de la plática informándoles que con fecha 15 de Octubre escribí una carta al Cardenal
Bertone, Secretario de Estado del Papa, la cual fue enviada el día 28 a través de un medio que el mismo Cardenal indicó, para
que llegara directamente a sus manos. Les doy una copia de la carta para que
estén plenamente informados de cada uno de los pasos que damos. En la misma no
pedimos que reconsideren la declaración del dos de octubre sino que expresamos que, al mismo tiempo que estamos convencidos
de que nuestro ministerio está guiado por el Espíritu, estamos también convencidos de que seguimos estando en plena comunión
con la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica y, por lo mismo, suplicamos que se abran espacios para acoger a muchas iniciativas
como la nuestra.
3. Opciones ante las que nos enfrentamos con vistas al futuro.
- Estando totalmente convencidos
de que seguimos estando en plena comunión y perteneciendo íntegramente a la Iglesia UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA como
Cristo la fundó, es necesario que tomemos ciertas decisiones especialmente ante dos aspectos:
- Ante todo,
sobre la forma concreta en que somos católicos. Con frecuencia se dice que ya
no somos católicos y que somos una secta. Tenemos que saber cómo responder.
- Además tenemos
necesidad urgente de garantizar la sucesión apostólica dentro de la Comunión.
- Para afrontar correctamente estas dos cuestiones, quiero explicar algunos aspectos teológicos.
- En primer lugar, sobre lo que significa ser secta y cómo nosotros somos todo lo contrario de una secta:
Una secta es un grupo religioso en el que sus miembros carecen de libertad, siguen
a un líder que les amenaza y consideran que quien no hace exactamente lo que ellos hacen y se somete a lo que ellos exigen
no tiene salvación.
Por eso podemos afirmar que nuestra comunión es totalmente lo contrario de una
secta:
- En nuestra comunión cada
persona y cada comunidad son libres.
-
Tenemos una amplia diversidad de comunidades: carismáticos y muchas otras clases de grupos, comunidades y corrientes
de espiritualidad.
-
Ninguna
de las comunidades de la comunión sigue a un líder más que a Jesucristo, bajo la guía del
Espíritu Santo. Si las comunidades hacen parte de la comunión es porque han descubierto en nuestro servicio la forma de garantizar
su ser católicos y de responder a la llamada de Jesús por medio de su Espíritu.
-
Estamos
abiertos a recibir a las personas y comunidades como son y nuestra misión es ayudarles, a través de nuestro servicio
y ministerio, a que guiados por el Espíritu vayan creciendo en su fe y en su identidad.
Pero siempre respetándoles y nunca amenazándoles o tratando de uniformarlos.
El que diga que somos una secta o lo dice porque no nos conoce, o porque no sabe
lo que se entiende sociológica y religiosamente por secta o por malicia, para intimidar y atemorizar a las personas, porque
pueden tener miedo de perderlos si ellos descubren la verdad y la auténtica libertad.
Más bien los que excluyeron a las comunidades que actualmente hacen parte de
la Comunión, negándoles los sacramentos y queriéndoles obligar a que dejaran su propia espiritualidad y renunciaran a su libertad,
son los que se comportaron como secta y, actualmente, se siguen comportando como secta, aunque lleven el nombre de Iglesia,
si para mantener a sus fieles recurren a las amenazas, a la intimidación y a la mentira.
- Sobre la relación entre la Iglesia Una, Santa, Católica
y Apostólica y la Iglesia Católica Romana:
- Lo primero que debemos decir es que el nombre con el que
se reconoce legalmente en la mayor parte de países a lo que aquí conocemos como Iglesia Católica es: Iglesia Católica Romana. Este nombre se usa por que hay muchas otras iglesias que son católicas y que no están
sometidas al Papa.
- El Concilio Vaticano II en la Constitución sobre la Iglesia
enseña que la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, “subsiste” en la Iglesia Católica Romana, como institución
visible.
- Subsiste quiere decir que la Iglesia Católica Romana es
parte de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, pero no la abarca toda, aunque tenga un lugar especial.
- Además de la Iglesia Católica Romana, también hay otra serie
de Iglesias Católicas. Incluso todas las Iglesias Ortodoxas, se llaman Iglesias
Católicas Ortodoxas y el nombre ortodoxo lo usan no porque no sean católicas sino para distinguirse de la Iglesia Católica
Romana a la que consideran que se alejó de la recta doctrina como la enseñaron los apóstoles y los padres de la Iglesia. También todas las Iglesias Protestantes y Evangélicas hacen parte de la Iglesia Una,
Santa, Católica y Apostólica, en la medida en que estén animadas por el Espíritu Santo y se abran a vivir el amor y la comunión
con los demás hermanos.
- El pensar que la Iglesia Católica se identifica y se limita
a la Iglesia Católica Romana como la conocemos aquí, sería comparable a alguien que vive en un pueblo y nunca ha salido de
allí y por eso cree que todo el mundo se limita a su pueblo, a los valores y costumbres que tiene y conoce. Es un acto de ignorancia para el que no sabe y de malicia para el que sabiendo no explica las cosas correctamente.
- Sobre la sucesión apostólica:
- La necesidad de la sucesión apostólica viene de la fe en
que para la validez de la ordenación sacerdotal se necesita que la misma se conferida por un obispo que, a su vez, haya sido
ordenado por otro obispo válidamente ordenado, hasta llegar a los mismos apóstoles.
- Por lo mismo, es importante que:
- Lleguemos a encontrar
la forma de que en nuestro nombre de católicos se refleje el hecho de que, a pesar de que la jerarquía católica romana nos
haya declarado fuera de la comunión con ellos, no solo nos seguimos sintiendo en plena comunión con todos y somos parte de
la iglesia UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA, como la fundó Jesús, sino realmente somos plenamente católicos.
- Además tenemos que encontrar
la forma de comunicar la sucesión apostólica dentro de la Comunión, para que se puedan realizar las ordenaciones sacerdotales
cuando sea necesario y, de acuerdo a las necesidades, nos podamos organizar en Obispados y Zonas Misioneras, para que se dé
una atención conveniente y continuada a todas las comunidades y se siga realizando con intensidad la obra de evangelización
y misión.
DIÁLOGO
Y VOTACIÓN ACERCA DE LAS OPCIONES QUE DEBEMOS HACER.
CÓMO NOS RECONOCEMOS CATÓLICOS:
- Es importante subrayar que, para nosotros, seguiremos
siendo simplemente católicos.
- La necesidad de encontrar un nombre que nos distinga
es solamente para explicar a las personas de fuera, cuando nos preguntan qué somos, ante la afirmación que hace la Jerarquía
Católica Romana y muchos de sus fieles, de que somos una secta y que ya no somos católicos.
- Debemos ser conscientes de que no solamente no
somos una secta sino que la actitud sectaria la han tomado los que nos han excluido, como se explicó en la plática anterior.
Con respecto a nuestro nombre de identificación denominacional:
- Debemos tener claro que el nombre específico
de los católicos tradicionales no es solamente católicos sino católicos romanos.
- Ante los católicos tradicionales romanos, propongo
que nosotros nos identifiquemos como:
CATÓLICOS RENOVADOS ECUMÉNICOS.
- Somos Católicos porque:
- Mantenemos íntegra la fe católica.
- Porque mantenemos íntegra la vida sacramental.
- Nos reconocemos en constante y plena
comunión con la iglesia una, santa católica y apostólica.
-
Porque amamos y veneramos a María como Madre y Modelo de vida cristiana.
- Somos Renovados porque:
-Tenemos el compromiso de fidelidad total a la
Palabra de Dios.
- Porque estamos comprometidos a vivir la vida
del Espíritu y dejarlo que se manifieste.
- Porque tenemos el compromiso de vivir la Iglesia
como Jesús la quiso y la fundó.
- Somos Ecuménicos porque:
- Tenemos el compromiso de cumplir el mandato
de Jesús de ir a todo el mundo a proclamar el Evangelio
y la llegada del Reino.
-
Porque nos sentimos en comunión con católicos romanos, ortodoxos, protestantes, evangélicos y con
todos los seres humanos, por haber sido redimidos por Cristo y tener de alguna forma
la presencia del
Espíritu.
-
Porque mantenemos apertura, pluralismo y libertad en todo lo que no sea indispensable.
- Con respecto a la necesidad de encontrar una forma de acceder a la transmisión de la sucesión
apostólica dentro de la Comunión, es importante expresar:
- No se trata de negociar ni nuestra identidad,
ni nuestras características, ni nuestra libertad, ni nuestra forma de vivir y celebrar la fe.
Se trata simplemente de abrirnos a la comunión con alguna o algunas iglesias católicas que sean autónomas de Roma,
que tengan la sucesión apostólica reconocida por la mayor parte de sedes apostólicas
y que estén dispuestas a compartirla con nosotros.
- A este respecto considero que lo que se necesitaría aprobar es:
- La autorización para que se puedan comenzar diálogos con otras Iglesias católicas, que estén dispuestas a compartir con
nosotros la sucesión apostólica que ellas tienen y con las cuales, nosotros, manteniendo nuestra autonomía, establezcamos
también plena comunión.
- Autorizar que comencemos a estudiar la posibilidad de que la Comunión se organice en forma tal que pueda responder a
las necesidades de las comunidades. Entre lo que eso podría abarcar en el futuro estaría: que se vea la posibilidad de ir
estableciendo ciertos ministerios estables, como el Diaconado Permanente para los servidores que elijan las comunidades y
que completen todo el itinerario de formación teológica necesario; que se vayan creando “Zonas Misioneras”, en
las que haya una “Casa Misionera” en la que residan sacerdotes de la Comunión para dar atención pastoral continuada
a las comunidades y miembros de las regiones que pertenecen a cada zona misionera y que, con una serie de zonas misioneras
se vayan desarrollando obispados en los que se anime y coordine la actividad de las regiones y zonas misioneras que harían
parte de los obispados.
- Autorizar que tratemos de establecer contactos para hacer parte de diversos Organismos Ecuménicos Internacionales, como
el Consejo Mundial de las Iglesias y otros. Igualmente que, en la medida que
sea posible, sigamos en diálogos con la Iglesia Católica Romana, para insistir en que se estudie la posibilidad de que, respetando
nuestra identidad y reconociendo nuestra forma de espiritualidad, de organización y de ministerio, pudiéramos estar también
en plena comunión canónica con la sede de Pedro, aunque por el momento y, en las presentes circunstancias, eso no parezca
humanamente posible.
- Teniendo estos dos temas claros, podemos ahora
pasar al tiempo de las preguntas para dar explicaciones y luego a las votaciones.
LOS RESULTADOS DE LAS VOTACIONES SE ENCUENTRAN PRESENTADOS EN LAS CONCLUSIONES A LAS QUE SE LLEGÓ Y QUE SE HAN
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