EL IMPULSO EVANGELIZADOR Y MISIONERO AL QUE ESTAMOS LLAMADOS.
- En la situación en que nos encontramos actualmente,
el compromiso misionero adquiere un carácter especialmente importante.
1. Fundamento del compromiso misionero: el amor al prójimo.
- El mandamiento del amor es el eje de toda vida
en el Espíritu (Jn. 13, 35).
- El amor a Dios se manifiesta especialmente en
la relación de comunión y vida con Él (Jn. 15, 15-20).
- Jesús nos indica que la medida del amor verdadero
es dar la vida por los hermanos (Jn. 15, 13).
- En nuestro caso, la vida que estamos llamados
a dar a los demás, es la vida en el Espíritu.
- Si cada uno de los miembros de nuestras comunidades
no se siente impulsado a ser misionero y a compartir el don de la vida en el Espíritu con todos los hermanos, está faltando
al amor y no está viviendo plenamente la voluntad del Señor.
2. Sistema de organización interna para
garantizar el crecimiento.
- Pero para poder dar testimonio misionero, antes
es necesario tener una intensa experiencia personal.
- Considero que, en muchos casos, en nuestras comunidades
hace falta profundizar en la espiritualidad.
- Muchas veces hay abundancia de manifestaciones
externas e incluso signos maravillosos, pero hace falta una espiritualidad más personal y profunda.
- La espiritualidad tiene que manifestarse especialmente
en tres aspectos:
- Una experiencia personal de estar constantemente en comunicación de amor con Dios.
Eso quiere decir experimentar su presencia; escucharle y saber dialogar con Él (Rom 6, 16-39).
- Un reconocimiento personal de haber recibido determinados carismas. Mientras
cada uno de los miembros de nuestras comunidades no descubra que tiene carismas específicos y no los ponga al servicio de
la comunidad, todavía no se ha manifestado todo lo que es la vida en el Espíritu. Es
urgente que en nuestras comunidades se promueva el florecimiento de abundancia de carismas de diverso tipo. Esto se puede lograr a través de la oración.
- Un sentir la necesidad irresistible de dar testimonio de la vida nueva que se ha recibido (2 Cor. 5, 14-20). Aquí es donde se encuentra el aspecto misionero.
3. La organización de los equipos misioneros en cada comunidad.
- Teniendo como punto de partida el que cada miembro
de la comunidad debe aprender a descubrir sus carismas personales y que, de allí le nace una exigencia misionera, se debe
promover que en cada de las comunidades surjan varios equipos de evangelización y misión.
- Los equipos misioneros deben esforzarse especialmente
por tres tipos de actividad:
- La visita de los miembros de la comunidad que se han enfriado o han caído.
- La visita de vecinos, conocidos y de otras personas que no pertenecen a la comunidad (sin importar la religión a
la que pertenezcan ni si son o no practicantes en su propia religión.
- La proyección a nuevos lugares en donde aún no existen comunidades, con la finalidad de promoverlas.
- La actividad misionera no es proselitista. Eso quiere decir que su finalidad no es llegar a los demás considerando que uno está
en lo correcto y los otros en el error, por lo que tendrían que incorporarse a nuestras comunidades.
- Nosotros estamos convencidos de que el Señor
ha hecho grandes maravillas en nosotros:
- Que ha venido a nuestra vida y nos ha transformado.
- Que nos ha dado la libertad y, sin embargo, también nos ha mantenido activos en la vida sacramental.
- Que nos ha elegido para que seamos testigos de la vida nueva, de la venida
de Reino a todas las personas.
- Por lo mismo, nuestra acción misionera tiene
que orientarse a dar testimonio de esa vida nueva, del amor y de la libertad que vivimos, de la importancia que tiene la vida
sacramental y de la convicción que tenemos de que el Señor quiere hacer partícipes a todos de ese gozo.
- Ese testimonio se puede dar visitando personas,
familias, instituciones, etc. y haciendo oración en torno a algún pasaje de la Biblia, en el que podamos también dar testimonio
de nuestra vida y experiencia.
- Se trata de animar a que cada quien tenga esa experiencia gozosa que tenemos. Eso lo pueden hacer manteniendo su pertenencia y compromiso con la comunidad a la que pertenecen o uniéndose
a nuestras comunidades.
- De nuestra parte lo importante es que esa actividad
misionera sea:
- Organizada, es decir, que siga una metodología y un plan.
- Que sea sistemática, es decir, que se haga en forma regular.
- Que trate de ir ampliándose cada vez más.
- Que sea a la vez eficaz y respetuosa.
4. El recurso a los medios de comunicación.
- Uno de los recursos más eficaces para hacer la
acción misionera son los medios de comunicación. Entre estos tiene especial importancia
la radio.
- El acceso a la Radio puede ser a través de la
emisión de programas en radios comerciales o fundando radios comunitarias en nuestras Comunidades.
- En el último año hemos podido constatar los maravillosos
resultados que se pueden obtener. Recientemente se han fundado por lo menos tres
radios comunitarias, pertenecientes a comunidades que hacen parte de la Comunión. En todos los casos se ha notado un admirable
crecimiento de las comunidades.
- Sería maravilloso que a nivel de toda la comunión
se pudieran tener una o dos frecuencias con alcance nacional, para lograr testimoniar nuestra experiencia y misión a todos
los hermanos.
- Ese proyecto es muy caro y solamente un milagro
podría hacerlo posible.
- Les ruego que pidan al Señor que nos dé los medios
para poder realizar el sueño de una radio de la comunión a nivel nacional y, para mientras, les animo a que sigan impulsado
la emisión de programas por radios existentes y, cuando las condiciones lo permitan, también que funden nuevas radios comunitarias
que lleven el mensaje del Evangelio a todas las personas.
5. El diálogo ecuménico y el modelo de unidad en el que creemos.
- Nosotros nos sentimos llamados a fomentar la
unidad entre todos los cristianos.
- El constructor de la unidad es el Espíritu Santo. Por lo mismo, nosotros nos debemos sentir en comunión con todas las personas y, especialmente
con todos los cristianos, que están animados por el mismo Espíritu.
- Sin embargo, sentimos que el Señor nos ha dado
una riqueza muy grande y hermosa: Por una parte nos da la fe católica con sus sacramentos.
Por otra parte nos ha dado la libertad que nos permite emprender iniciativas, el gozo y la experiencia de la presencia
del Espíritu Santo.
- Muchas veces entre los hermanos que no están
en alianza con la Comunión solo se da uno de esos dos aspectos que el Señor nos ha dado.
- Por eso nos tenemos que sentir animados a dar
testimonio de la riqueza de nuestra fe a todos. No debemos pensar que el Señor
está llamando solamente a los que están “rechazados” o a los que sufren alguna enfermedad y esperan ser sanados. Está llamando a todos a alcanzar la abundancia de vida, de libertad, de gozo y de
la sacramentalidad que tenemos. Por eso, sin que hagamos proselitismo y sin que
pretendamos que las personas hagan parte de nuestras comunidades, debemos dar testimonio para que, donde sea que vivan su
fe, encuentren la riqueza y abundancia, la libertad y el gozo, que el Señor nos ha regalado.
- Creo que tenemos que orar y trabajar para que
pronto llegue el día en que muchas iglesias que no se reconocen como católicas, manteniendo su identidad espiritual y su autonomía
organizativa, acepten la sacramentalidad, especialmente en la Eucaristía y puedan estar en alianza con nosotros. Cuando llegue el momento de que esto vaya sucediendo, a nosotros nos tocará llevar la presencia de la Eucaristía
a esas iglesias, instituir ministros de la comunión a quienes ellos elijan, apoyarles para que se preparen para la recepción
de los otros sacramentos y, en lo demás, respetar su forma de trabajo, de organización, de oración y alabanza.
6. Las misiones de la Comunión a nivel nacional e internacional.
- Es también importante que, a través de la oración
y de los contactos que podamos tener con personas y comunidades que viven en otros países, vayamos animando a que hagan alianza
con la Comunión.
- Si al principio los destinatarios de nuestra
misión eran solamente los que estaban completamente rechazados, actualmente creo que tenemos que tener conciencia de que el
Señor nos envía a todos los que están cansados y agobiados, a todos los que no viven plenamente la libertad de los hijos de
Dios, a todos los que no son plenamente reconocidos y respetados, aunque no se les haya rechazado completamente y se les tolere.
- Desde esta conciencia, tenemos que intensificar
nuestro compromiso misionero en todas las dimensiones y direcciones posibles.